KARINA BATISTELLI  - COACHING EJECUTIVO

[ES] Quizás necesitas dar un salto
[ES] Quizás necesitas dar un salto

¿Alguna vez te has sentido estancad@?

No solo insegur@ sobre qué hacer a continuación, sino tan atascad@ y perdid@ que ni siquiera sabes qué camino tomar.

Has pensado en las muchas opciones, has probado cosas diferentes, has intentado convencerte de que todo está bien, de que todo está en tu cabeza… pero la inquietud persiste, crece con el tiempo, dejándote cada vez más desorientad@ y perdid@.

En mi experiencia, a veces esto sucede cuando hay un salto inminenteun salto entre el Observador que has sido y el Observador en el que necesitas convertirte.

Porque la forma en que vemos el mundo moldea las posibilidades que podemos ver en él, y cuando la forma en que nos hemos estado observando a nosotros mismos, nuestro trabajo o nuestras relaciones ya no se ajusta a hacia dónde vamos, podemos encontrarnos en un punto intermedio medio extraño.

Este Observador intermedio busca un cambio, porque la vieja forma ya no funciona, pero la nueva aún no se ha construido. Y estamos tan acostumbrad@s a resolver las cosas mentalmente que pensamos que también podemos resolverlas así esta vez… pero olvidamos lo fácil que es para nuestra mente cambiar de dirección de forma aleatoria… y ahí es cuando nos atascamos.

Cuando lo que antes funcionaba deja de funcionar

Desde la perspectiva del coaching, estos patrones no son necesariamente malos, ¡todo lo contrario! Probablemente la mayoría te ayudaron a llegar a donde estás y fueron creados por una razón.

Tal vez estás acostumbrad@ a vivir con urgencia y aprendiste a responder rápidamente, resolver problemas, seguir adelante y hacer las cosas sin detenerte a observar cómo te sentías al respecto. Tal vez esto funcionó durante mucho tiempo, pero que de repente estás cansad@ todo el tiempo y ahora necesitas bajar el ritmo, pero no sabes cómo.

O tal vez siempre has sido la persona disponible para todos y has construido parte de tu identidad en torno a ser la persona confiable, a quien llaman cuando algo sale mal. Hasta que un día eres tú quien necesita ayuda y no hay nadie para ayudarte. Te cuesta pedir ayuda y necesitar ser cuidad@ te hace sentir como una carga.

O tal vez aprendiste las herramientas de tu oficio de un@ jefe, mentor@ o en un entorno donde trabajar hasta tarde, contestar mensajes a todas horas y nunca desconectar del todo se consideraba normal. Y te volviste muy buen@ en eso, hasta que te das cuenta de que los hábitos que te ayudaron a tener éxito ahora dificultan cada vez más vivir la vida que realmente deseas.

Aquí es donde nos quedamos estancados… porque saber que algo ya no funciona no te dice automáticamente qué hacer en su lugar.

No siempre nos damos cuenta cuando hemos superado una vieja forma de ser

A veces seguimos la corriente porque funciona, y así nos adaptamos, nos acomodamos, decimos que sí, nos ponemos en segundo plano, trabajamos un poco más, posponemos el descanso, nos convertimos en la persona que todos necesitan que seamos…

El problema surge cuando una estrategia que fue útil en una etapa de nuestra vida se convierte en la estrategia por defecto para todas las etapas posteriores. Pero después de un tiempo, las circunstancias, las responsabilidades o las prioridades cambian… nosotros cambiamos… pero nuestra forma de reaccionar no.

Es como si tu Observador no se hubiera actualizado, y las habilidades que usaba para afrontar las situaciones simplemente ya no tuvieran sentido.

El salto

En el coaching ontológico, solemos trabajar con la idea del Observador: la forma particular en que nos interpretamos a nosotros mismos, a los demás y a las situaciones en las que nos encontramos.

El Observador influye en lo que percibimos, en lo que interpretamos como posible, en lo que creemos que se espera de nosotros, en lo que pensamos que somos capaces y, en última instancia, en las acciones que hacemos.

Por eso a veces la solución requiere una mirada más profunda: ¿En quién necesito convertirme para afrontar esta nueva etapa de mi vida de manera diferente?

Quizás necesites convertirte en alguien que pueda establecer límites sin sentirse culpable.

Alguien que pueda pedir ayuda sin verlo como una debilidad.

Alguien que pueda descansar sin tener que ganárselo primero.

Alguien que pueda liderar sin hacerlo todo sol@.

Alguien que pueda tolerar no estar disponible de inmediato.

Alguien que pueda definir el éxito según sus propios valores, en lugar de los estándares heredados de otr@s.

Eso es, precisamente, lo que llamo el salto. Y, por supuesto, saltar resulta incómodo porque el viejo Observador nos resulta familiar, ¡incluso cuando ya no nos sirve!

Gracias a que estás estancad@... es que puedes saltar

Piénsalo así: es como si estuvieras al borde de un precipicio, donde conviven tu Observador con todas las habilidades pasadas y presentes, y pudieras ver el otro lado… un lugar donde vive otra versión, mejor, de ti mism@, con todas las posibilidades futuras… pero estás mirando al vacío y no sabes cómo dar el salto.

Esta información, en sí misma, es clave… te indica que algo que antes tenía sentido ya no lo tiene, y que no puedes seguir haciendo las cosas como hasta ahora.

Desde la perspectiva del coaching, este es el momento perfecto para detenerse. Porque si ya has probado todos los trucos, todas las soluciones a corto plazo y no han funcionado, entonces quizás ya hemos superado la etapa de poner parches, y lo que necesitamos es analizar más a fondo qué es lo que realmente falta.

Esto es lo que hace el coaching: te ayuda a dar el salto.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *